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CÍvica


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CÍvica


PROYECTOS PEDAGÓGICOS Y EVENTOS

 

·        Taller #6 "Evento teórico de la Bienal #00" / Mayo 2018

Curaduría: Yanelis Núñez

 

 

·        Taller #5 "Poesía, arte y cívica" / Marzo 2018

Curaduría: Eliécer Jiménez Almeida            

Invitados: Rafael Almanza, Rafael Alcídes

 

 

·        Taller #4 "Cine Cubano Censurado en MoMA" / Febrero 2018

         Curaduría: Tania Bruguera, Dean Luis Reyes

         Invitados: Miguel Coyula, Juan Carlos Cremata, Eliécer Jiménez Almeida, Orlando Jiménez Leal,   

 

 

·        Taller #3  "¿Cómo estar preparado para lo impredecible?" / Enero 2018

Curaduría: Tania Bruguera, Abel González

Invitados:   Joanna Warsza, Florian Malzacher

 

 

·        Taller #2 "Materiales de resistencia artística" / Diciembre 2017

Curaduría: Tania Bruguera

Invitados:   Olga Kokenkina, Greg Sholette  

 

 

·        Taller #1 "Tácticas artivistas" / Noviembre 2017

Curaduría: Tania Bruguera

Invitados:   Critical Art Ensemble, Claire Pentecost, Brian Holmes

 

 

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"POESÍA, ARTE Y CÍVICA"


 

RAFAEL ALMANZA ft. RAFAEL ALCIDES

Marzo 2018

"POESÍA, ARTE Y CÍVICA"


 

RAFAEL ALMANZA ft. RAFAEL ALCIDES

Marzo 2018

·        Taller #5 "Poesía, arte y cívica" / Marzo 2018                            

Curaduría: Eliécer Jiménez Almeida            

Invitados: Rafael Almanza, Rafael Alcídes

 

 

Día 1       Conferencia "Poesía, arte y cívica"  parte  1

Día 2      Conferencia  "Poesía, arte y cívica" parte  2

Día 3      Encuentro con Rafael Alcídes

 

 

Video     Con Todos - Homenaje a Guy Pérez Cisneros

Video     Guy

 

Texto     Taller con mi familia

 

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"Cine Cubano Censurado "


MoMA Febrero 2018

"Cine Cubano Censurado "


MoMA Febrero 2018

·        Taller #4 "Cine Cubano Censurado en MoMA" / Febrero 2018

         Curaduría: Tania Bruguera, Dean Luis Reyes

         Invitados: Miguel Coyula, Juan Carlos Cremata, Eliécer Jiménez Almeida, Orlando Jiménez Leal.

 

 

Programación MoMA

 

·      PM. Documental. Cuba, 1961, 13 min.

       Director: Orlando Jimenez Leal, Sabá Cabrera Infante)

 

·      Conducta Impropia. Francia, 1983, 112 min.

       Director: Néstor Almendros, Orlando Jiménez Leal) Documental

 

·      Seres Extravagantes. Documental. Cuba, 2004, 54 min

                Director: Manuel Zayas 

 

·      Santa y Andrés. Ficción. Cuba-Colombia-Francia, 2016, 105 min

       Director: Carlos Lechuga

 

·      El tren de la linea norte. Documental. Cuba, 2015, 80 min

                Director: Marcelo Martin

 

·      Persona. Documental. Cuba-Panama, 2014, 27 min.

       Director: Eliécer Jiménez Almeida

 

·      Despertar. Documentary. Cuba, 2011, 52 min.

                Director: Ricardo Figueredo, Anthony Bubaire 

 

·      Crematorio I: En fin… el mal. Ficción. Cuba, 2013, 32 min.

·      Mar (L) de fondo. Ficción. Cuba, 2017, 23 min.

       Director: Juan Carlos Cremata

 

·      Nadie. Documental. Cuba, 2017, 70 min

       Director: Miguel Coyula

 

 

Ficha de los directores

 

Introducción al programa

 

 

Breve historia de la censura en el cine cubano

Dean Luis Reyes

 

La censura del cine en Cuba tiene casi un siglo. En 1922, una Comisión de Censura Cinematográfica quedó instituida con un propósito fundamentalmente de vigilancia moral. Según la prensa de la época, sus cinco integrantes reunían suficiente prestigio moral y actuaban con el interés de regular la conducta social, bajo la idea de que la creciente corrupción, violencia y criminalidad en la Cuba de la época eran causadas por el contenido narrativo de los filmes. La potestad de esta Comisión llegaba al punto de poder cancelar una proyección.

 

No obstante, la censura política tiene su episodio más próximo en el tiempo, relacionado con la represión anticomunista de mediados de la década de 1950. En 1954, dos miembros de la Sociedad Cultural “Nuestro Tiempo”, vinculada al Partido Socialista Popular, realizaron el documental El Mégano. Julio García Espinosa y Tomás Gutiérrez Alea, quienes acababan de egresar del Centro Sperimentale de Cinematografia de Roma, Italia, refieren en ella las terribles condiciones de vida de una comunidad de carboneros del sur de la provincia de La Habana.

 

Fuerzas del régimen de Fulgencio Batista, en el poder, confiscaron la única copia del filme y apresaron y torturaron a Espinosa. Curiosamente, tanto esos realizadores como la mayoría de su equipo, que incluyó a  Alfredo Guevara, Jorge Fraga y Jorge Haydú, serían miembros fundadores del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), creado a instancias del nuevo gobierno revolucionario en el poder desde enero de 1959. 

 

El primer instrumento legal que atendía la cuestión de la censura cinematográfica tomó forma ese mismo año. La ley 589 del 7 de octubre de 1959, denominada “Creación de la Comisión de Estudio y Clasificación de películas cinematográficas y disolución de la Comisión Revisora”, vinculada a la Ley de Creación del Instituto, dejaba instaurado un nuevo mecanismo de evaluación de las películas antes de su exhibición pública en Cuba. A través de ella quedaba sin efecto la anterior Comisión Revisora de Películas y se instauraba este nuevo mecanismo. 

 

En el séptimo por cuanto de ese texto, se dice: “En riguroso acatamiento al artículo 47 de la Ley Fundamental de la República que declara interés del Estado la cultura en todas sus manifestaciones y libres la expresión artística, y la publicación de sus resultados, se hace necesario proveer para que tal regulación y clasificación no se convierta en un aparato de coacción o de censura que deforme la obra de arte, la haga inaccesible al público y rebaje las posibilidades de información y los derechos reales de nuestro pueblo”. Más adelante, en el artículo 1.a, indica que esa ley está dirigida a: “Garantizar el más absoluto respeto por la libertad creadora, la expresión de las ideas y el derecho a divulgar la obra cinematográfica y condenar toda forma de discriminación lesiva a este principio, ya en el orden filosófico, científico, o en la de la fe religiosa”. Y sigue, en el artículo 1.d, señalando entre las potestades de esa comisión: “Estudiar y clasificar las películas que deban exhibirse en nuestro país, rechazando las de carácter pornográfico o las escenas que puedan clasificarse de tales, y los films que sin análisis crítico ni intención artística alguna, se conviertan en apología del vicio y del crimen; y autorizando el resto de la producción según una escala de exhibición por edades, en atención a principios educacionales perfectamente claros y razonados”.

 

Las potestades de tal Comisión se fundieron en buena medida con las del ICAIC. La investigadora María Eulalia Douglas refiere que, en 1960, “el Consejo de Dirección del ICAIC dicto la Resolución No. 119, de noviembre 16, que prohíbe la exhibición pública o privada de 87 filmes extranjeros, considerados de “ínfima calidad técnica y artística, cuyo contenido y tendencia reaccionarios resultan deformantes de la historia y la realidad.” No obstante, es esa Comisión la que, en 1961, decidió el no otorgamiento del permiso de exhibición para PM, un corto documental realizado para la televisión, y reeditado con la intención de exhibirlo en las salas de cine. Un texto consultable en la Cinemateca de Cuba, del 30 de mayo de 1961, indica que la Comisión de Estudio y Clasificación de Películas, resolvió que “la cinta denominada P.M., técnicamente dotada de valores dignos de consideración, ofrecía una pintura parcial de la vida nocturna habanera que, lejos de dar al espectador una correcta visión de la existencia del pueblo cubano en esta etapa revolucionaria, la empobrecía, desfiguraba y desvirtuaba”, y por ello decide, “en uso de sus facultades, prohibir la exhibición de la película mencionada dentro del territorio nacional”.

 

La posterior proyección y el debate de PM, convocado por el propio ICAIC, en la Casa de las Américas, después de determinar su censura, fue la antesala de una serie de reuniones presididas por Fidel Castro –a las que asistieron artistas, directores de medios y funcionarios del gobierno– que ocuparon la Biblioteca Nacional, los días 16, 23 y 30 de junio del mismo 1961. Las intervenciones de Castro se publicaron bajo el título de Palabras a los intelectuales, un documento que condenaba toda creación artística que expresara un punto de vista diferente al oficial. La frase concluyente: “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”, estableció las reglas y definió la política cultural del gobierno en lo adelante.

 

PM nunca sería exhibido públicamente en Cuba hasta 1994. Durante la edición número 16 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, se incluyó dentro de un programa titulado “Una mirada al cine cubano”.

 

En lo adelante, los efectos de la censura dejaron de ser públicos. Al tratarse el cine en Cuba mayormente de producciones estatales, del propio ICAIC y, en décadas venideras, de otras instituciones, las decisiones de índole editorial comenzaron a ser tomadas hacia lo interno. 

 

El largometraje Un poco más de azul fue guardado durante 51 años, hasta que en 2015 se estrenó en el programa “La mirada indiscreta”, del canal América TV de Miami, y más tarde fue exhibido en la Cinemateca de Cuba en La Habana. En palabras del propio Canel: “Un poco más de azul tendría que haber sido una película de tres cuentos dirigidos por documentalistas que comenzaban así su primer trabajo de ficción. Al igual que el primer cuento, Elena, de Fernando Villaverde, El final fue censurado por el Instituto de Cine, y nunca fue exhibido. (...) Había sido la primera vez que el cine cubano se atrevía a dramatizar el éxodo de la clase media cubana ante las medidas socializantes del régimen castrista.”

 

En esa década, las películas de realizadores como el propio Canel y de Villaverde, que decidieron abandonar el país, dejaron de exhibirse; entre ellas, Desarraigo (1965) y Papeles son papeles (1966), ambas de Canel. También, por la misma causa, dejaron de verse en cines El bautizo (Roberto Fandiño, 1967), La ausencia (Alberto Roldán, 1968), Tránsito (1964), Un día en el solar (1965) y El huésped (1966), estas tres últimas de Eduardo Manet.

 

El destacado director de fotografía y crítico de origen ibérico, Néstor Almendros, quien había sido expulsado de la revista Bohemia por celebrar PM, y que realizara un par de cortos para el ICAIC, vió censurado su corto documental Gente en la playa (1960), realizado de manera independiente como un ejercicio de free cinema, estilo que era desaprobado por el Instituto.

 

Durante la época en que Alfredo Guevara y Julio García Espinosa presidieron el ICAIC (en concreto, entre la fundación del instituto en 1959 y el 2000), la Presidencia de la institución decidía qué filme cubano exhibía y cuál no. Durante los 60 y 70, varias películas documentales fueron guardadas o no exhbidas. Es el caso de De bateyes (1971), de Sara Gómez, y Coffea arabiga (1968) y Taller de Línea y 18 (1971), ambos de Nicolás Guillén Landrián. Este realizador en concreto, reconocido hoy como uno de los mayores documentalistas de América Latina, y ya en los 60 laureado con premios internacionales, tras su expulsión del ICAIC en 1972, debió esperar a que la Muestra Joven ICAIC, a partir del año 2000, mostrara públicamente sus obras.

 

Películas de ficción como Techo de vidrio (Sergio Giral, 1981) y Un día de noviembre (Humberto Solás, 1972), debieron esperar varios años para merecer un estreno público, debido a que la dirección del Instituto no las consideró “oportunas” de acuerdo a la situación del país. A Giral, por ejemplo, le había sido vetada la exhibición de su corto La jaula, en 1964.

 

En la década de 1980, se aplica una política de apertura hacia temas antes vetados, así como un proceso de democratización de la toma de decisiones editoriales, con la formación de los denominados Grupos de Creación, que integraban los propios directores. También en este período aumenta la admisión de otros realizadores dentro del ICAIC, como los procedentes de Cine Clubes.

 

En ese panorama surge el Taller de Cine, fundado el 21 de junio de 1987, y formado por jóvenes procedentes de varios de esos escenarios de creación, quienes comenzaron a aproximarse al elitista ICAIC en roles de asistentes, sobre todo. Ellos produjeron obras que eran vistas en el festival Cine Plaza, en las muestras de los cineclubes o en proyeciones reducidas. De entre los episodios de censura de este período sobresale la obra de Marcos Antonio Abad, director de los cortos Ritual para un viejo lenguaje(1988) y Ritual para una identidad (1989).

 

Asimismo, varias de las ediciones del Noticieron ICAIC Latinoamericano del período de finales de los 80 e inicios de los 90, hasta su desaparición en 1991, fueron guardadas o no exhibidas.

 

Precisamente en 1991 sucede uno de los casos mas bochornosos del ejercicio de censura sobre el cine en la historia cubana. Tras el estreno de la producción Alicia en el pueblo de Maravillas (Daniel Díaz Torres), las autoridades del Partido Comunista y gobierno decidieron atacarla en los medios y boicotear su exhibición. Tras dos semanas de proyecciones, el largo, producido por el ICAIC, fue retirado de los cines. Un decreto oficial se publicó en la prensa, decidiendo la desaparición del ICAIC y su fusión con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Un grupo de prestigiosos cineastas, que incluyó a Alea, Solás y Santiago Alvarez, encabezó la oposición a la medida, que fue revocada.

 

Más adelante, la opera prima de Arturo Sotto, Pon tu pensamiento en mí (1995), fue atacada en la prensa y por algunas instituciones políticas, de ahí que su exhibición normal tuvo que esperar hasta después de 1998.  

 

Con el inicio del siglo XXI y la emergencia de un cine independiente de las instituciones y de los criterios editoriales del Estado, la lista de obras censuradas o invisibilizadas aumenta. Varios cortos, sobre todo documentales, han encontrado reparos durante su paso por la Muestra Joven ICAIC, espacio creado por esa institución en 2000 para acoger la creciente producción de nuevos realizadores.

 

Un caso muy conocido fue el de Revolution (Mayckel Pedrrero, 2010). Exhibido en la Muestra Joven de ese mismo año, provocó presiones sobre el jurado y el comité organizador, aunque acabó mereciendo el máximo lauro en su categoría. A pesar de ello, no pudo exhibirse más de dos veces.

 

A partir de ese año y a través de la década presente, se vuelve muy común que películas cubanas que aparecen en competencia dentro del Festival de Cine de La Habana y en otras muestras y certámenes, no sean estrenadas. Este fenómeno se ceba en especial sobre los largometrajes de produccion independiente y sobre los documentales.

 

Molina´s Ferozz (Jorge Molina, 2010) y Memorias del desarrollo (Miguel Coyula, 2010) pasaron por ese trance. La de Molina participó en la competencia del Festival, mientras que la de Coyula se ubicó fuera de concurso. La segunda resultó escogida como mejor película cubana del año por la International Film Guide y obtuvo premios tanto dentro como fuera de Cuba. No obstante, fue excluída del Festival de Cine Latinoamericano de Beirut, debido a reclamos del embajador cubano en ese país, y también sacada de una Muestra de Cine Cubano en Corea del Sur, organizada por el ICAIC.

 

A partir de 2014, hay varios largos de ficción y documentales sin estreno en Cuba. No están censurados oficialmente, pero tampoco se los promueve o programa en los medios públicos. Es el caso de Espejuelos oscuros (Jessica Rodríguez), Caballos (Fabián Suárez), El tren de la línea norte (Marcelo Martín) –primer largo documental cubano elegido para la sección competitiva del FINCL desde 2008 y ganador en su categoría en el Festival de Cine Pobre 2016 de Gibara– y La obra del siglo (Carlos Machado) –película galardonada en diferentes festivales internacionales y la única de esa lista que mereció un galardón del jurado en el Festival de La Habana, todas de 2015. Además de Jirafas (Enrique Álvarez, 2014), Melaza (Carlos Lechuga, 2014), con un estreno muy limitado (de apenas cinco días en una sala pequeña de La Habana), y los documentales de largometraje El tío Alberto (Marcel Beltrán, 2016), y Pablo Milanés (Juan Pin Vilar, 2016), ganador en su categoría en el Festival Internacional de Cine de Gibara, Cuba.

 

Filmes de cineastas y documentalistas como Enrique Colina (La vaca de mármol, 2013), Eduardo del Llano (Monte Rouge, 2004), Juan Carlos Cremata (Crematorio, 2013), Ián Padrón (Fuera de liga, 2003, no estrenado hasta 2008), Miguel Coyula (Nadie, 2017) y Ricardo Figueredo (La singular historia de Juan sin Nada, 2016), son retirados de circulación o simplemente no se exhiben. Con ello, se viola la Ley 169 de 1959, de creación del ICAIC, la cual indica que esa institución tiene la obligación de “organizar, establecer y desarrollar la distribución de los films cubanos o de coproducción”. Su artículo decimoprimero reza: “El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos se encargará asimismo de promover la distribución de los films cubanos en el mercado nacional en una forma organizada y sistemática…”

 

El caso mas sonado de censura en tiempos recientes es el de Santa y Andrés (Carlos Lechuga, 2016).  Narra la historia de un escritor condenado al ostracismo en los años setenta, que se inspira en la experiencia del poeta holguinero vivo Delfín Prats. La censura de Santa y Andrés fue una decisión ministerial, dada a conocer en noviembre de 2016, a raíz de su candidatura a la competencia oficial del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Ese veto no solamente le impidió participar de la competencia, sino que además prohibió su exhibición en territorio nacional. A pesar de ello, Santa y Andrés ha tenido un significativo recorrido internacional y ha merecido tres decenas de premio internacionales, así como distribución en diversos territorios.

 

Pavel Giroud, director de El acompañante (2015), largo independiente estrenado en octubre de 2016 pese a tratarse de un título cuyo tema –el confinamiento y represión de los primeros contagiados con el SIDA en Cuba– no agradaba a mucha gente, y que representó al país en los premios Oscar y Goya, tiene una posición muy clara al respecto: “Yo sé que a muchos funcionarios cubanos no les gusta El acompañante, pero lo que se ha hecho con la película es lo que ha de hacerse con todas: no aplaudirla si eso quieren, pero no silenciarla, porque, a fin de cuentas, se ha demostrado que ya el cine es como el agua, que siempre encuentra la fisura para llegar a una pantalla, aunque sea de cinco pulgadas.”

 

 

 

 

 

 

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"Cómo estar preparado para lo impredecible"


Enero 2018

"Cómo estar preparado para lo impredecible"


Enero 2018

·        Taller #3  "¿Cómo estar preparado para lo impredecible?" / Enero 2018

Curaduría: Tania Bruguera, Abel González

Invitados:   Joanna Warsza, Florian Malzacher

 

 

¿Cómo estar preparado para lo (im)predecible?

 

Un maratón

En INSTAR – Instituto de Artivismo Hannah Arendt

Presentado por / Florian Malzacher y Joanna Warsza en colaboración con Abel González Fernández

La Habana, 8 de enero de 2018

 

 

A veces, sabemos que las cosas cambiarán, bien en una relación, la política o la sociedad. Ese cambio puede llegar mañana, el año que viene o en diez años. Llegará de un día para otro o con el tiempo, pero llegará. No será como uno lo hayamos anticipado, pero tampoco del todo diferente. Por tanto: ¿No deberíamos estar preparados?

 

Cuando en 1989, cayeron el muro de Berlin y, después, uno tras otro muchos regímenes comunistas, fue una sorpresa para casi todos. Como consecuencia de ello, se hicieron muchas cosas apresuradamente como remate de ventas. Hoy vemos los resultados: Sistemas sociales destruidos, biografías rotas y un alza del populismo de derecha.

 

En Cuba, el camino al cambio se sucede en cámara lenta. Desde 1989, está claro que llegará un cambio, pero no ha llegado aún. ¿Cómo emplear  el tiempo hasta que suceda lo inevitable? ¿Cómo prepararse? ¿Cuál es el plan A, el B e, incluso, el C? ¿Qué queremos conservar y qué queremos cambiar? ¿Quién quiere desempeñar un papel?

 

¿Cómo estar preparado para lo (im)predecible? fue una media maratón que incluyó performances, lecturas, muestras, debates y un partido que resultó de un taller impartido por Joanna Warsza y Florian Malzacher por invitación Tania Bruguera en INSTAR - Instituto de Artivismo Hannah Arendt, su recién fundado instituto para el activismo artístico en La Habana. Con su rígido y rápido ritmo, el maratón produjo una sensación de urgencia que contrasta con el aparentemente letárguico escenario político de Cuba.  El carácter fragmentado, en ocasiones improvisado, de las obras presentadas por los artistas cubanos hizo posible que el público interviniera, reaccionara, discutiera y fuera partícipe; además, creó una atmósfera de intercambio abierto, comprometido, valiente y generoso. Tania Bruguera dice que INSTAR existe cuando hay un sentimiento de libertad. Esa noche, su casa propia se convirtió en espacio público. 

 

17.15       Palabras de bienvenida

17.20       José Ernesto Alonso Fernández: ¿Qué convervaria? / What to keep?     

17.30       Agnes Varda: Saludo los cubanos                                         

17.40       Adonis Milán: Un ensayo                                         

18.00       Nonardo Perea: Isla                               

18.15       Yanelis Nuñez: Demonstración                            

18.30       Fernando  Bon: Palabras desde la audiencia                   

18.50       Iris Ruiz Hernandez: Psychosis (fragmentos)                                      

19.15       José Ernesto Alonso Fernández: ¿Qué convervaria? (Primeros resultados) (First results)

19.20       Luis  Manuel Otero Alcántara: Monumentos

19.45       Canciones revolucionarias

20.00       Miguel Coyula: Nadie                                              

21.00       Tania Bruguera: ¿Qué es el Instituto Hannah Arendt?
                Lia Villares: Denuncia
                Boris González Arenas: Intervención

21.30       Amaury Pacheco, Yaser Castellanos, Yimi Conklase: Poesía

21.35       Yuri Obregón Batard: Yo existo                            

21.40       Hamlet Lavastida: Video                      

21.45       José Ernesto Alonso Fernández: ¿Qué convervaria? Resultados finales (Final results)

22.00       Abel González Fernández & Julio Lópiz Casal: Trap modus                            

22.30       Fiesta

 

 

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"Materiales de resistencia artística"


Diciembre 2017

"Materiales de resistencia artística"


Diciembre 2017

·        Taller #2 "Materiales de resistencia artística" / Diciembre 2017

Curaduría: Tania Bruguera

Invitados:   Olga Kokenkina, Greg Sholette

 

día 1/

•  ¿A quién pertenece la Vanguardia?

•  La materia 'oscura' artística en un mundo de arte al descubierto.

 

día 2/ 

•  Materiales de resistencia artística

 

día 3/

•  Ciudades creativas y la 'clase creativa'

• Archivo imaginario

 

Texto Materia Oscura por Greg Scholette

 

Diario - Greg Sholette

 

Viernes 29 de diciembre

 

Una semana en La Habana en el Instituto de Artivismo INSTAR de Tania Bruguera Pt. 1


Un grupo de artistas entusiastas y maravillosamente comprometidos nos saludó en Cuba la semana pasada (del 19 al 26 de diciembre de 2017) mientras Olga Kopenkina y yo hacíamos presentaciones sobre nuestra obra en el recién creado Instituto para el Artivismo Hannah Arendt de Tania Bruguera. Empecé con conferencias sobre mis antecedentes, el activismo cultural en la Ciudad de Nueva York, incluyendo PAD/D (1980-1988), REPOhistory (1989-2000) y Gulf Labor (2010 al presente), así como conceptos como Dark Matter y arte intervencionista; por su parte Olga habló sobre artistas contemporáneos de Rusia y Bielorrusia y la situación cultural pos comunista (leer más abajo).

 

El primer día pasó sin problemas, con cerca de diez estudiantes en el espacio de INSTAR y una discusión inicial que giró, principalmente, en torno a las diferencias (o la falta de ellas) entre el arte y el activismo político. Llama la atención que en los EEUU y Europa esta distinción siga siendo una cuestión mayormente académica, mientras que en Cuba, ser percibido como partícipe de cualquiera de los lados de esta división tiene consecuencias reales que pronto descubriríamos de forma directa e inmediata.

 

La presentación del segundo día comenzó con la pérdida de un cable del proyector, lo cual, en realidad, hizo que fuera más intensa dado que los participantes tuvieron que agruparse en torno a la computadora portátil para ver las imágenes. El ruido proveniente de la calle fue, en ocasiones, determinante y tal apiñamiento facilitó el trabajo del traductor. Después de concluidos el debate y la conversación de esa noche, algunos quisieron asistir a una presentación teatral que estaba programada realizarse en una vivienda del Vedado en La Habana. Tristemente, cuando llegamos al lugar, habían hombres de la seguridad del estado fuera de la casa para impedir la asistencia. Cuando algunos de los integrantes de nuestro grupo intentaron desafiar esta obstrucción de forma verbal y luego con intentos de cruzar la línea, la situación se agravó. Realmente, parecía excesivo dado que el evento era un performance de vanguardia y no una reunión de disidentes. Al final, cuatro personas, entre ellas Tania Bruguera, fueron trasladadas en un carro de policía que apareció un poco más tarde. En medio del barullo, el director de teatro improvisó un performance dramático en la calle.

 

La mañana siguiente después de desayunar en nuestro sitio favorito (Gusto Ristorante, a unas pocas cuadras) y regresar a nuestra habitación (una modesta casa particular que INSTAR nos consiguió), la dueña de la casa nos entregó unos documentos oficiales que le habían dejado las autoridades y que requerían nuestra presencia en sus oficinas esa misma tarde. A Tania también, le entregaron uno. Llegada la hora, encontramos a un chófer de taxi dispuesto a llevarnos hasta cierta distancia de la Estación de Inmigración y esperarnos para llevarnos de vuelta. Nos sentamos fuera durante cerca de media hora antes de ser escoltados al interior de la estación. Para pasar el tiempo, hice un dibujo del taxi que nos esperaba y de unos trabajadores en una obra cercana.

 

Tres hombres, uno en uniforme, tomaron nuestros teléfonos (incluso mi antiguo teléfono plegable) y nos ubicaron en una pequeña habitación de color blanco que tenía, al parecer, un espejo de pared a nuestras espaldas y estaba cubierto con persianas. Un hombre interpretaba mientras un oficial militar uniformado explicaba que nosotros no deberíamos asistir a INSTAR o a eventos no oficiales y que no deberíamos pasar tiempo con Tania ni sus estudiantes. Nosotros, puntualizaron correctamente, viajamos con visa de turista. Además, se nos informó que INSTAR no tenía licencia de espacio educacional y que Tania Bruguera no era una artista, sino una figura política. Nosotros puntualizamos que su obra se encuentra en el Museo de Bellas Artes de la ciudad y que ella era bien conocida como artista en el mundo. Desafortunadamente, tal contradicción no pareció notarse. Terminaron la visita/disertación de una hora advirtiéndonos que seríamos castigados y deportados si regresábamos a INSTAR (que es también la casa de Tania).

 

Nos tomamos el siguiente día libre para dar lugar a más cosas. El día después de nuestra reunión informal con los estudiantes en un lugar a la intemperie en el Paseo del Prado, un bulevar flanqueado por árboles en el centro de La Habana Vieja. Un graznido de pájaros cantores en un árbol cercano sirvió de banda sonora cacofónica a los momentos en que el atardecer se volvía noche. Algunos teléfonos celulares iluminaban la presentación de Olga en la oscuridad. Para entonces, los pájaros dormían. Esta fue, sin duda, la decisión más firme que todo el viaje, ya que los artistas cubanos mostraron mucho interés en saber cómo se trataba a sus contemporáneos ya no socialistas de Rusia y Bielorrusia. Olga habló del trabajo de Petr Pavlensky, Pussy Riot y Viona.

 

Nuestro último evento de INSTAR tuvo lugar en una galería de arte doméstica e incluyó un taller en donde se animaba a los participantes a interactuar ante cuatro esbozos de dibujos animados y a responder «¿Qué le dirías a la Cuba dentro de diez años?». 

 

Mientras esperábamos por nuestro vuelo de regreso hacia NYC, tres hombres se nos acercaron y nos pidieron nuestros pasaportes. Después de habernos identificado, nos escoltaron al área de abordaje general hacia el interior de una pequeña habitación blanca ubicada en un pasillo sin identificación del aeropuerto José Martí.  Uno de los hombres era el mismo oficial militar de días anteriores, solo que ahora no llevaba medallas ni el uniforme militar; también noté que tenía su credencial al revés para ocultar su nombre. Gran parte del sermón de esta vez fue sobre lo mismo, aunque con más intensidad e insistencia en que Tania no era una artista y que ella no debiera relacionarse con nosotros ni con ningún artista fuera de Cuba. Yo comenté que estaba a favor de la revolución, pero que, en realidad, necesita más corazón para aceptar críticas, gesto que, de hecho, haría que Cuba fuera más fuerte ante los ojos de muchos. Olga añadió que sus propios padres, Lilya e Iván, eran ingenieros soviéticos que ayudaron a construir la infraestructura de la Cuba revolucionaria. Las autoridades nos aseguraron con cierto regocijo, ya ellos sabían todo sobre nosotros.

 

Después de regresar a NYC, supimos que habían arrestado e interrogado a Tania nuevamente y que el estado cubano está tratando de confiscar su casa (la residencia de INSTAR). La presión constante es, a mi parecer, muy cruel e innecesaria para alguien que tiene los ideales de la revolución como su objetivo. Para citar a Fidel Castro en uno de sus últimos discursos “La igualdad de derecho de todos los ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo, la seguridad, la cultura, la ciencia y el bienestar; es decir, los mismos derechos que proclamamos cuando comenzamos nuestra lucha.,” Sin embargo, en una sociedad socialista radical, la igualdad de derecho a la cultura no debe suponer solo el acceso al arte que esté certificado por el estado. Después de todo, como Marx había comentado 170 años antes como parte de una de sus raras propuestas para el futuro:

 

«En una sociedad comunista, donde nadie tiene una esfera exclusiva de actividad, sino que cada cual logra realizarse en la rama que desee, la sociedad regula la producción general y, por tanto, hace posible que yo haga una cosa hoy y otra mañana, cazar en la mañana, pescar en la tarde, pastorear ganado en la noche, criticar tras la cena solo por el hecho de que tengo mente sin tener que convertirme en cazador, pescador, pastor o crítico.»

 

Aunque ese sujeto idealmente comunista es difícil de imaginar ya que estamos cada vez más rodeados y permeados de una forma desesperada y voraz de lo que Peter Flemming llama “una era del capitalismo de tipo rompe vidrieras y roba,” la arena cultural sigue siendo un espacio donde tal prefiguración no solo debe ser posible, sino exigida, sobre todo en una sociedad revolucionaria pre o pos Fidel.

 

* * * * *

 

Lunes 1 de enero

 

Una semana en La Habana en INSTAR parte 2 o «Corran mis lágrimas, gritó el revolucionario»
Hablemos de nuestras experiencias aquí en La Habana esta semana pasada, Olga.

 

¿No es un tanto narcisista?

 

Hemos pedido desayuno para comer fuera en nuestro sitio usual Gusto’s en la calle N, pero nuestros dólares desaparecieron sin esperanza de reposición aquí en Cuba, nuestras comidas son cada vez más frugales. Esta mañana, consiste en una arepa cubana y un «americano» o café con leche para cada una de nosotras. La difícil situación hace que aumente el interés por el contenido de nuestros platos. Aquí sentadas, dos americanas relativamente privilegiadas presas de una lección de ahorro que la mayoría de los cubanos experimenta las 24 horas, los 7 días de la semana.

 

No, sin lujos. De verdad, creo que la gente estará verdaderamente interesada. Creo que el hecho de haber crecido en el país hermano de Bielorrusia durante la era soviética, hace que la gente aquí pregunte: «¿Qué crees de Cuba hoy?».

 

Por cierto, tu arepa es diferente a la de ayer. Su color y estructura son diferentes y, quizás, ideológicamente no sea la misma que ayer.

 

Miro hacia la solitaria arepa tipo crepe con enlazada con gotas de miel. Noto que la miel es definitivamente la misma que antes, con la misma fragancia floral que alivia la atmósfera de La Habana, llena de humo de autos.

 

¿Quizás, rediseñen sus arepas todos los días probando las posibilidades que ofrece cada lote?

 

Seguro. Los cubanos parecen ser especialmente listos para reimaginar y reutilizar los limitados materiales con los que cuentan para trabajar. Luego, coincidimos en que esta tendencia es, en realidad, una estética nacional subyacente: el principio del rediseño y la reutilización creativos. Una revelación que hacen posible nada menos que un par de arepas.

 

Cuando niña, en la URSS de los años 80, el mercado negro fue siempre bastante accesible, puntualizaba Olga. Había esas cosas que no podíamos conseguir por la vía regular; por supuesto, tenían un precio. Pero, aquí en Cuba, la gente no solo tiene un excedente limitado de dinero, sino que ha aprendido a inventar aproximaciones de las cosas que quieren con lo que tienen a mano.

 

¿Te refieres a ese edificio que vimos en el sector pobre del Vedado, en donde habían pegado un piso de linóleo para darle una apariencia más elocuente? A eso me refiero.

 

Aunque, tengo que decir, Olga, que esto me recuerda a tu amiga rusa, la artista Vladimir Arkhipov que colecciona objetos improvisados como forma de etnografía de adhocismo.

 

Sí, existe el rediseño creativo ruso como en todas las sociedades precarias, pero no definió, ni define, la estética nacional (si es que existe), no del modo en que, al parecer, lo hace en Cuba.

 

Nuestra atención cambia al otro lado de la calle, al imponente Edificio FOCSA. Un edificio de 29 pisos que es el más alto de La Habana. Construido en el año en que nací, 1956, y tres años después de que se iniciara la Revolución, pero también tres años antes de que los rebeldes finalmente derrocaran al régimen corrupto de Batista en 1959, FOCSA se considera un una maravilla de la ingeniería civil. Y, de veras, es impresionante. Ahora mirando hacia arriba con la luz de la mañana, el exterior curvado de concreto del FOCSA atrapa el sol y envía el aire caliente hacia arriba donde una docena o más de tiñosas vuelan en círculo aprovechando la singular termoclima del edificio.

 

Lo que resulta verdaderamente enigmático desde donde estamos sentadas, es cómo y desde dónde se entra en el edificio, porque, al parecer, toda esa impresionante sucesión de pisos descansa sobre una estructura completamente diferente que no está visiblemente conectada con lo que se erige sobre ella. Pero, al cruzar la calle, descubrimos un gran túnel oscuro que pasa por debajo del FOCSA, flanqueado por tiendas (en su mayoría vacías), cambiadores de divisas del mercado negro (a quien ignoramos); al final, aparece un atrio donde se han ido enraizando gradualmente plantas tropicales.

 

Nuestro rudo guía nos informa que en algún lugar dentro del FOCSA está el legendario restaurante La Torre, con vistas al Malecón y al Golfo de México. Desafortunadamente, tenemos tan poco dinero que ni siquiera podemos comprar una cerveza.      Al mirar hacia arriba, las tiñosas se han dispersado, desde su alto posadero en la cima del FOCSA se reparten por el resto de la ciudad en busca de comida. Nos retrotraen a nuestras impresiones sobre el carácter cubano.

 

Creo que hay algo profundo en los cubanos que no recuerdo en México o Costa Rica, dice Olga. Es una especie de pena, pero también respeto por el mundo interior de los demás y cierto aprecio por los placeres y lágrimas de otros ciudadanos.

 

Sé a lo que se refiere, aunque parece una consecuencia rara para un país socialista.

 

II

Una sugerencia de un artista americano Terrance Gower nos remite a visitar la embajada de Rusia en La Habana. Por casualidad, el chófer que nos encontramos cerca de donde nos quedamos, nos lleva a una vieja limusina Chaika de la era soviética. No es un recorrido muy largo por el Malecón hasta la zona de Miramar, en donde se encuentra el edificio cerca de otras embajadas. Nuestro chófer nos espera mientras nos bajamos para mirar más de cerca. Fue diseñado en 1985 por Aleksandr Rochegov quien luego recibió el premio Arquitecto del Pueblo en 1991.

Al llegar, Olga habla primero.

 

Parece como un híbrido brutalista constructivista, ¿no?

 

Después de un par de clics de cámaras, los guardias que nos vieron insistieron en que no tomáramos más fotografías. Obedecimos. Directamente al otro lado de la calle está la más humilde embajada de Bielorrusia y hago una foto de Olga parada frente a ella para mostrársela a sus padres.

 

IV

ESTUDIO ABIERTO, dice la puerta del lugar donde nos esperan los participantes de INSTAR el lunes 25 de diciembre. Proveniente de unos altavoces ocultos, se escucha, de fondo, la música de Led Zeppelin de sus primeros discos. Por el momento, la discusión que se suscita conduce de inmediato a la conversación favorita de los artistas cubanos: cómo los de afuera perciben a Cuba.  La conversación también se centra en la muerte reciente del líder revolucionario Fidel Castro el año pasado.

En mi provocación de apertura pregunto: ¿Cuando papá no está en casa los niños y niñas expresan sus verdaderos sentimientos sobre él, ¿no? Pero me pregunto: ¿Quién será el nuevo padre cuando termine el motín?

 

Sí, por supuesto, todos deberíamos ser huérfanos, pero en los EEUU de la década de los 60, los jóvenes rechazaron en masa la cultura de sus padres. No obstante, nadie se reveló contra una sociedad «yo» orientada al consumo que nos ha aislado tanto a pesar de la aparición de los teléfonos celulares, las redes sociales e Internet.

 

En Rusia, añade Olga, también perdimos a los papás a principios de 1990, pero con el tiempo Putin y los oligarcas tomaron su lugar.

 

Hmm...¿Entonces, el capital se está convirtiendo en el nuevo papá después de Fidel? Y en ese momento es que cuando pregunto: ¿Qué le dirías a Cuba de dentro de diez años? [Consulte la publicación anterior en el blog para leer algunas respuestas.]

 

Sin embargo, prosigo, lo que parece más ausente hoy entre los artistas no es la ausencia de padres (o madres) después de los 60, sino el ya viejo reclamo de futuro. Esta deficiencia es, insisto, el vínculo invisible entre la política de vanguardia y el arte de vanguardia.

 

Uno de los artistas comenta que la primera vanguardia no siempre se centraba en el futuro, por ejemplo, los dadaístas tenían más interés en destruir el pasado, ¿no?

 

En ese momento, completo mi transformación de mera turista a «profesor invitado de INSTAR»:

 

Sí, los dadaístas eran anti-establishment pero también buscaban crear un espacio para que algo completamente nuevo surgiera (¿y quizás esa era la fe del surrealismo en la vida inconsciente liberada?). También, sabemos que los futuristas italianos pedían inundar los museos, todo eso mientras exigían imaginar el surgimiento de una nueva sociedad centrada en la tecnología. Huelge decir que la vanguardia rusa, los constructivistas, productivistas, inginenieristas etc., se embarcaron una colaboración con el estado soviético a fin de diseñar un mundo nuevo para un «hombre nuevo». Pero mucho más oscuro es el mundo del arte con el cual hemos tenido que vivir por décadas nosotros los que estamos a la Izquierda cultural. Si bien quizás seamos más realistas que nuestros equivalentes de hace un siglo, el oscuro «sin futuro» nos muele rápidamente.

 

Olga añade que la Izquierda ya no produce líderes carismáticos como Che, Fidel Castro o Lenin. Pero, en su lugar lo que surge es el tecnócrata: personas que son más o menos buenas operando la maquinaria social, pero sin personalidad y visión.

 

De acuerdo, prosigue Greg, solo que creemos que la Derecha ha ocupado esa brecha. Independientemente de las otras cosas que sea el presidente de los Estados Unidos, es incuestionablemente una personalidad populista en gran formato. Quizá, también sea el mejor artista de performance que haya existido. Es difícil imaginarse a artistas vanguardias compitiendo con este hombre.

 

Silencio

 

De alguna manera, tenemos que reinventar el concepto de intelectual público. Y esta es la idea que ha emergido como la lección más importante de todo el viaje: ¿Cómo se podría aplicar la estética cubana de reutilización a la tarea de crear una intelectualidad pública accesible vibrante y progresista?

Sí, estupendo, gracias profesora, aunque quizás sea un buen momento para más arepas cubanas?

 

IV

El último día antes de que regresáramos a Nueva York, los participantes del INSTAR de Tania están muy interesados en mostrarnos su trabajo.

 

El artista Luis Manuel Otero Alcántara tiene pasión por apropiarse primero de la cultura popular y luego retocarla críticamente para crear un comentario sobre el arte, la política y la vida de Cuba. Como muchos artistas que conocimos, él parece centrarse, sobre todo, en el creciente cambio cubano de la economía socialista al abrazo del capitalismo mercantil. Esta práctica de Détournément (aunque Manuel no empleó este) encaja bien en la estética mayor de reutilización que presenciamos entre la gente en La Habana. Por ejemplo, el artista transformó el trailer de Juego de Tronos, programa de televisión ilegal pero muy popular, en una instantánea apretadamente editada de los activistas políticos cubanos y sus encuentros con la policía.

 

Le hicimos una pregunta obvia: ¿Cómo él y otros activistas cubanos distribuyen su obra si Internet es casi inaccesible y el estado tiene centralizado todos los medios? Y no olvidemos las situaciones en que las autoridades secretas aparecen para físicamente impedir que se vean obras de arte y performance?

 

Su respuesta me recuerda la cultura zine en los EEUU cuando mediante el acceso a una fotocopiadora en el puesto de trabajo de alguien se reproducían publicaciones caseras lo cual permitía compartirlas; también aquella práctica similar preinternet de intercambiar música indi en cintas de cassettes producidas en casa. Los cubanos, explica combinan el intercambio de archivos por Bluetooth con aplicaciones de intercambio de contenidos como Zapya. Una vez más, el rediseño creativo debido a la necesidad genera una solución alternativa de autoría colectiva para superar tanto las barreras técnicas como el sistema de medios de comunicación centralizado por el estado.

 

En otra de sus obras, vemos a Manuel sosteniendo en lo alto una larga mandarria como recreando esa postura de «obreros» del icónico cuadro de realismo socialista. Parado frente a la impecable vidriera de la exclusiva tienda VIP de Giorgio G. en La Habana, el artista parece estar a punto de darle y hacerla añicos y luego, presumiblemente ser transportado por la policía, algo muy similar a lo que se pudo ver en el lugar del performance no autorizado a principios de esta semana [ver la parte uno de miBlog de INSTAR]. Del otro lado de la fachada de vidrio están los estantes y cajas de ropa y artículos de moda, los cuales, nos dice, se venden por importes de 300 veces el salario de un ciudadano cubano.

 

El tableau vivant del artista parece cuestionar “¿A dónde va la igualdad en la Cuba de hoy?” Y, quizás elocuentemente, la obra de Manuel esté congelada en el tiempo, adoptando la forma de una fotografía tomada de prisa que él llama «“Lo que a Michelangelo Pistoletto no se le ocurrió» («Lo que a Miguel Ángel Pistoletto no se le ocurrió» como respuesta a la exhibición unipersonal del afamado artista italiano en La Habana años antes). El resultado que se anticipa dado el cristal desecho, las alarmas sonando, los policías que acuden y el inevitable encarcelamiento quedan para siempre suspendidos en algún tiempo y espacio que siempre está en otra parte. A diferencia de la cristalina vidriera de la tienda VIP que ofrece a los transeúntes el encanto de los productos de lujo, lo que fuera una obra alternativa del artista en otro lugar sigue siendo difícil de visualizar.

 

El artista Ernesto Alonso Fernández también usurpa la cultura nacional y la tecnología a fin de comentar áridamente sobre los aspectos de la sociedad moderna cubana.  En el proyecto, rastrea el paradero actual de sus compañeros de clase de secundaria desde más de una década antes. Ambos, él y ellos, asisten a un programa educativo con un plan de aprendizaje acelerado.  Agrupando las fotos de anuario de sus compañeros en una red tipo moderna, Alonso también pone códigos de color a los retratos para revelar que un 70% de ellos han abandonado Cuba y así hace visible lo que considera el escape de cerebros de la Cuba futura.

 

Otra obra desafía directamente el breve y cálido abrazo (aunque hoy se enfría) que dan los EEUU a Cuba bajo la administración Obama, reproduciendo una fotografía de 1949 de un marine americano orinando sobre la estatua del célebre líder nacional y poeta José Martí en el Parque Central de La Habana. La imagen se hizo «viral» mucho antes de que ese concepto existiera y ayudó a incitar la resistencia a la colonización de los afrentados cubanos. Alonso reprodujo la imagen a modo de volante callejero en 2014, como respuesta a la visita de Obama, la primera de un presidente norteamericano a la Cuba revolucionaria, con las palabras «Perdono, pero nunca olvido» al pie de la página y, luego, prosiguió a pegar ilegalmente estos panfletos en las calles. Posteriormente, intentó grabar la respuesta del público documentando la velocidad con la que estos volantes eran hecho pedazos por los residentes, las autoridades u otras personas.

 

Algunos otros artistas también compartieron sus proyectos con nosotros dentro del modesto estudio a la altura de la calle devenido galería de arte (el cual también era ilegal, según nos informaron posteriormente las autoridades cubanas, y no deberíamos volver a visitar).

 

Martha Iris Péres Santanda presentó una serie de autorretratos en fotografía en la que lentes distorsionantes fracturaban su cuerpo en formas coloreadas que aludían a los lienzos abstractos de la década de los 50. Sus obras más recientes asumieron un tono más oscuro al incorporar implementaciones de sometimiento y tortura, aunque aún se mantenían en el paisaje abstracto. Su uso de métodos que demandan poca técnica (tirar fotos a través de cristales con matices) vuelve a iterar la estética de la reutilización y la reinvención que encontramos reflejada en otros aspectos de las calles y la vida cotidiana de La Habana.

 

Mucho más explícitos y perturbadores son los dibujos y grandes fotografías del sito http://yuriobregon.com/de Yuri Obregón Batard los cuales combinan imágenes de BDSM con vistas de La Habana que incluyen La Plaza de la Revolución (el mismo lugar donde Tania Bruguera hizo el performance Susurro de Tatlin #6 en 2009 https://vimeo.com/21394727 y donde posteriormente fue arrestada en junio de 2015 mientras asistía a un acto político de activistas mientras hacía investigaciones para el Instituto Hannah Arendt el cual se inauguró ese mismo mes).

 

Cabe destacar que muchos de los artistas que conocimos no eran graduados del famoso sistema educacional de Cuba en el que se incluye el Instituto Superior de Arte (ISA) al cual asistió Tania Bruguera antes de ir a SAIC. Cuando este hecho se suma a la osada, a menudo socialmente crítica o absolutamente sexualizada naturaleza de las prácticas de estos artistas, el resultado tiende a ser, como pudimos constatar en directo, una reprobación por parte del aparato cultural estatal, en ocasiones al extremo en que un artista, Tania como caso en cuestión, se convierte en persona non grata.

 

Uno de los artistas más exitosos que nos encontramos fue Leandro Feal Bonachea, graduado del ISA y de algunos otros prestigiosos programas de formación de Cuba, incluyendo el primer experimento pedagógico informal y no oficial de Bruguera  Arte de Conductaa finales de la década de los 90. Los agridulces diarios fotográficos en blanco y negro sobre la vigorosa, y a veces ordinaria, vida nocturna de La Habana, sus retratos directos de ciudadanos y su fascinación por la historia de la fotografía desde la tradición revolucionaria cubana hasta la oscura documentación granulosa de los residentes de East Village en la década de los 80, nos definió la curiosa mezcla de nostalgia ira, tristeza y esperanza que se movía por nuestros encuentros en La Habana como una cuerda roja y oscura. 

 

IV

El martes 26 de diciembre, regresamos a Inwood en «Manhattan Alto», como le llamo, aunque es solo otra isla que ahora está a solo tres horas de Cuba. Nuestra primera experiencia de reentrada es el repentino descenso de la temperatura. En retrospectiva, al margen de los interrogatorios y los problemas de dinero, hay tres cosas que, a mi modo de ver, contrastaron esta semana pasada en La Habana con respecto a mi primer viaje en 2000.

 

Primero, la aparición de publicidad de teléfonos celulares y otros productos de lujos. Estos anuncios son aún bastante escasos y muchos se encuentran en interiores o cerca del aeropuerto. Pero hace casi dos décadas estos espacios públicos eran exclusivamente dedicados a imágenes del Che, Fidel y el Partido.

 

El segundo cambio notable es que, esta vez, la gente se veía mejor vestida y alimentada.  En 2000, el país aún sentía los efectos del colapso de la Unión Soviética y de la pérdida de la ayuda financiera y material. El embargo de los EEUU había desgastado la población. Recuerdo la gente caminando sin zapatos y todos bastante delgados (aunque sus dientes, a diferencia de los míos, notablemente buenos, algo que atribuí a la excelente e igualitaria atención médica cubana).

 

Esa sensación de más abundancia también me conduce a mi observación final: la presencia de basura en las calles y los parques. Hace diecisiete años, me impresionaba la ausencia de desechos, algo muy diferente a la ciudad de Nueva York. Atribuía esta limpieza a la falta de productos empacados, lo cual no deja nada que tirar sino que se reutilizan los materiales como decíamos antes. Sin embargo, esta semana pasada, me sorprendía la frecuencia con que volaban bolsas plásticas, los envases de poliestireno entre arbustos, las latas vacías de soda en las escaleras, las aceras o detrás de los pedestales de monumentos. Quizá, Cuba y Manhattan se estén pareciendo más de lo que se pueda pensar, aunque no en lo que uno quisiera.

 

El día después de que regresáramos a NYC, recibí la terrible noticia de que mi viejo amigo Tim Rollins había muerto (manténgase en contacto para ver próximamente un blog sobre su obra). Por Deborah Bruguera, quien vive en Italia, nos enteramos que Tania había sido arrestada e interrogada por las autoridades después de que saliéramos de Cuba.

 

Sin embargo, no es un patrón del todo nuevo para ella y otros artistas en el panorama artístico cubano. La artista «se porta mal». Los funcionarios del estado la detienen e interrogan. La artista es liberada y el ciclo se repite. Hasta que comencé a reunir materiales para esta publicación de blog, no recordaba que había escrito sobre la instalación de Tania «Sin título» para la Bienal de La Habana. Esta fue la obra que fue cancelada por las autoridades poco después de su inauguración, supuestamente porque se reproducían imágenes de Fidel cerca de hombres y mujeres sentados desnudos en un pasillo muy oscuro cubierto de cañas de azúcar en la Fortaleza de La Cabaña. Es como Kurt Vonnegut escribió en su novela que ha cambiado tiempos «Slaughterhouse-Fin». (Haga clic aquí para leer un fragmento de mi cobertura de la Bienal en la publicación Afterimage: Afirmación de la clase de curaduría.)

 

Y otra cosa que descubrí al llegar a esta isla: Afterimage, revista cultural en cuyas páginas publiqué mis primeros trabajos de crítica, va a quedar sin fondos después de 45 años en activo y probablemente cerrará.

 

Y así las cosas.


 

 

 

 

 

TALLER #1


TALLER #1


·        Taller #1 "Tácticas artivistas" / Noviembre 2017

Curaduría: Tania Bruguera

Invitados:   Critical Art Ensemble, Claire Pentecost, Brian Holmes

 

Critical Art Ensemble (CAE) es un colectivo galardonado que integran varias especializaciones - incluídas digital imaging y diseño,  wetware, film/video, fotografía, arte-texto, libros de artista y performance - dedicados  explorar  la intersección entre arte, tecnología, activismo político y teoría crítica. Por tres décadas CAE ha producido y exhibido una obra que examina asuntos relacionados con ICT, bio-tecnología y sistemas ecológicos. 

 

 

Material oscura


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